El Huevo del Dragón

«El Huevo del dragón», es un relato que he escrito gracias a la web que cree a principios de año, esta está dedicada a recopilar toda la información posible sobre los dragones. Y hoy, quiero escribir una historia utilizando dicha información. Espero que os guste:

El Huevo del Dragón

Hacía tiempo que Linar estaba buscando el huevo. Tenía una larga carrera cómo cazador de monstruos, no por nada el dragón era el único que le quedaba para completar su lista.

Vivía en un mundo lleno de terror para los humanos, y él tenía la misión de protegerlos. Creía que el camino dc la muerte era el mejor camino. Y para según que casos, no estaba equivocado.

El rastro lo llevó hacia una playa del norte, alejada de la civilización, de las grandes ciudades. Se notaba que ninguna persona había pasado por allí en mucho tiempo, se podía respirar paz.

El sol se hundía bajo el mar, dando paso a las demás estrellas y al manto oscuro de la noche. Eso le indicó a Linar que montase el campamento. El huevo del dragón que buscaba no debía estar lejos, y debía estar descansado para enfrentarse a la gran bestia que lo protegía.

Durmió intranquilo, despertando cada cierto tiempo. Algo le rondaba la mente, algo que ni se podía imaginar que podría ser.

La primera luz solar hizo que Linar se terminase de levantar. A pesar de las pocas dudas que le habían penetrado durante la noche, estaba decidido. No podía dejar pasar a la última bestia que le quedaba por cazar.

Con la mochila a su espalda, se descalzó y puso sus pies en el agua. Aún no había llegado la primavera, y ambiente frío hizo que se le helaran los pies al instante. Conocía al dragón que llevaba tiempo rastreando, era muy territorial, y no permitiría que la persona que quiere matarlo y llevarse a su hijo se acercase lo más mínimo a su nido.

El agua empezó a vibrar, y un gran rugido surgió del mar. Una gigantesca ola se dirigía hacia Linar, que se estaba preparando para el ataque.

El cazador corrió hasta sumergirse en el agua y empezó a nadar hacia el tsunami, preparándose para sumergirse en el mejor momento. Sin parar de nadar, se sumergió debajo de la ola, evitando la pared de agua y esperó a que la fuerza bajase.

Quiso salir, a coger aire, pero algo le atrapó por el pie y tiró fuertemente hacia el fondo marino. La oscuridad le rodeaba, y los pulmones le ardían, hasta que se desmayó.

Se despertó vomitando el agua que se había tragado, tosiendo e intentando recuperar el aire perdido. Estaba desorientado, pero si aún estaba vivo, solo podía significar que había llegado demasiado tarde.

Su mochila aún estaba bien atada a su espalda, la dejó en el suelo y sacó una linterna de ella. Se encontraba en una cueva submarina en la que reinaba un hedor putrefacto.

Su mente tan solo podía pensar en una cosa: Sigo vivo, el dragón no me ha matado. He llegado tarde. Ya han nacido.

Si antes lo tenía difícil, ahora le sería casi imposible cazar al dragón y a sus hijos.

¿Para qué intentarlo ya? Su mente terminó de corromperse al penetrar ese último pensamiento. Y al darse por vencido. Una gigantesca serpiente alada apareció del agua.

Me has estado siguiendo durante mucho tiempo Linar. Has cazado a todo tipo de bestias para llegar hasta mí. Para llegar hasta mis hijos. Pero hay una cosa que no sabes pequeño. Yo un día fui cómo tú. Yo también busqué las riquezas que me darían los huevos del dragón marino. Pero conseguí algo mucho mejor.

Linar empezó a retorcerse de dolor, mientras la gran serpiente alada rodeaba su cuerpo, pasándole parte de su poder, haciendo que se transformase, hasta volver a nacer cómo un nuevo dragón.

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