Una Flor en el Mar – Primera Parte

Hace ya bastante tiempo que no subía ningún relato a mi web, y ya va siendo hora de que vuelva a ello.

Este es un relato de Ci-Fi que escribí en marzo para un concurso. Ya ha pasado bastante tiempo en el cajón, por lo que va siendo hora de que vea la luz.

¿De qué trata?

En este largo relato explicaré la historia de una superviviente de un accidente espacial, que se queda atrapada en un mundo alienígena submarino, el cual está basado en Subnautica.

El relato ocupa unas 6 páginas en un PDF A4, por lo que he decidido publicarlo en varias partes.

Espero que os gusté.

Una Flor en el Mar: La Caída

Hace ya mucho tiempo que salimos para explorar este nuevo planeta nombrado 415829-V, llevaba
tiempo estudiado desde los telescopios de la gran estación lunar.

Se sabía que el oxígeno abunda en él, y a pesar de estar mayoritariamente cubierto por grandes mares y océanos, se han podido ver ciertas estructuras en pequeñas islas.

Si hubiésemos sabido que no eran edificios, quizás no
habríamos venido.

Mi nombre no importa aquí, ya terminaréis identificándome.

Lo único que importa es que soy la única superviviente de la nave de Zolock, que se ha estrellado al intentar aterrizar en 415829-V.

Una gran explosión detonó en el casco de la nave, inutilizando así la mitad de las cápsulas
salvavidas, arrojando a la mayor parte de la población de la nave al espacio profundo, intentando, desesperadamente, volver hacia la nave sin éxito alguno.

Billy fue uno de ellos… Realmente no teníamos mucha relación, era un compañero más de viaje.

Pero verlo a través del ojo de buey… Ver su desesperación, su sufrimiento, los pocos segundos que consiguió sobrevivir…

Conseguí entrar en una de las pocas cápsulas salvavidas que quedaban y esta se disparó hacia el planeta antes de que pudiese atarme el cinturón de seguridad.

La fuerza hacía que me moviese de un lugar a otro, chocando sin parar, creando así nuevas heridas que tardarían en irse.

Me agarré con fuerza al asiento, y con todas mis fuerzas, conseguí atarme el cinturón. Entonces, a pesar de mi
ateísmo, empecé a rezar para sobrevivir.

La abertura del paracaídas me provocó un gran susto, y el golpe de parado hizo que mi dolorido cuerpo se resintiera más aún. Tenía el estómago revuelto, y tenía muchas ganas de vomitar. A pesar
de que aún estaba en bajada, abrí la trampilla del suelo para echarlo todo al mar infinito que era aquel planeta.

Estando ya un poco mejor, me senté de nuevo para descansar, preguntándome que demonios había
provocado tal explosión. A pesar de ser una nave pequeña en comparación con los cargueros
espaciales que se asemejaban a pequeñas lunas, la nave de Zolock tenía un gran tamaño y no se
podía estrellar con cualquier cosa.

¿Os está gustando?

¡Mañana tendréis la siguiente parte!

De momento, podéis ir a leer las demás historias que tengo en mi web.

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